Otros puntos de interés
Además de las rutas señalizadas, nuestro municipio cuenta con lugares y celebraciones que merecen una visita tranquila: fuentes, ermitas, máscaras... Estos son algunos ejemplos.
Peña Suspaia
En las cercanías de Santa Cruz de Abranes, dentro del trazado de la ruta GR-298, se encuentra Peña Suspaia. Este singular farallón de cuarcita esconde las huellas de una antigua actividad minera, un lugar donde la geología y la historia se entrelazan. Rodeado por muros de piedra que aún relatan su pasado uso ganadero, este paraje invita a descubrir la estrecha relación que nuestros antepasados mantuvieron con la tierra. Peña Suspaia es, hoy, una parada fascinante para quienes recorren nuestros senderos en busca de la esencia más auténtica de la zona.
Máscaras de Rihonor / Rio de Onor
En los primeros días de enero, Rihonor de Castilla revive su histórica mascarada, la Festa dos Reis. Esta celebración es mucho más que un evento festivo; es el renacimiento de un vínculo ancestral que hermana a nuestro pueblo con su vecino, Rio de Onor..
Al ritmo de los cencerros y bajo el colorido de sus trajes tradicionales, la mascarada invoca antiguas raíces comunes, recordándonos que, en la Raya, las costumbres son el hilo conductor de nuestra fraternidad. Es un momento donde la historia y la cultura transfronteriza se dan la mano para celebrar, con la misma fuerza de siempre, una identidad que no conoce fronteras.
Castro El Castillo
En lo alto de un teso escarpado, dominando la confluencia de los arroyos Vallicorto y Valdepao, se alzan los restos de un antiguo guardián de nuestra tierra: el Castro de "El Castillo". Este yacimiento, que nos transporta hasta los tiempos de la Edad del Hierro I, es uno de los tesoros arqueológicos más fascinantes de nuestro municipio.
Más que un simple asentamiento, este lugar fue una fortaleza diseñada con astucia. Sus antiguos pobladores eligieron este promontorio natural por su posición estratégica, reforzando sus defensas donde la roca no era suficiente. Aún hoy, el visitante atento puede intuir el trazado de una muralla que aprovechaba el farallón rocoso, así como el rastro de un complejo sistema defensivo que incluía torres y un singular campo de piedras hincadas, lajas de pizarra puntiagudas dispuestas para proteger el recinto.
Aunque el paso de los siglos y la vegetación han cubierto gran parte de sus secretos, el Castro de "El Castillo" es un recordatorio de cómo nuestros antepasados supieron adaptarse y defender este territorio. Actualmente, el yacimiento se encuentra bajo protección cultural, a la espera de futuros estudios que nos ayuden a descifrar cómo era la vida cotidiana en este mirador privilegiado sobre el valle.
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